
Salite del personaje. Las parejas desarrollan una dinámica particular: cierta manera de relacionarse el uno con el otro que se repite una y otra vez. Si rompés ese esquema y actuás al revés de lo esperable, de una forma positiva, inyectas vida en la relación. Por ejemplo, si normalmente te enojás cuando él deja por la mitad algo que le encargaste, probá volver a pedírselo en un tono más ulce, más amigable, y agradecele cuando hayan terminado. Siempre funciona.
Toquense mucho. Seguro que ustedes se besan para saludarse, y quizas hasta se quedan franeleando un rato después de hacer el amor. Pero simples gestos como acariciarle la nuca mientras miran la tele, darle la mano por la calle o tocarle la entrepierna por abajo de la mesa también son maneras de afianzar el vínculo. Tocar a tu pareja estimula tus hormonas de bienestar, lo cual refuerza tus sentimientos de afecto y te hace sentir más unida a él-.
No dejes de ser su mujer. Ser la mejor amiga de tu hmbre es genial, en teoría. Pero esa clase de conexión puede matar tu vida sexual si dejan que se pierda esa tensión femenino-masculino que los excitaba cuando se enamoraron. Guarda las sesiones de habla para tus amigas, y tu energía sexual para estar con él.








