
Cada tipo de cutis requiere de un cuidado específico. Sepa que tipo de tratamiento conviene según los casos.
El otoño es el momento del año ideal para realizar un buen diagnostico sobre el estado general de la piel y hacerse de una buena batería de productos para la indispensable rutina del cuidado diario durante el frio invierno. El primer paso es concurrir a un dermatólogo que realice un correcto diagnostico del estado general del paciente.
En este sentido, los adelantos tecnológicos están al servicio de la ciencia y de la belleza. Así es posible a través de un aparato ver el grado de foto envejecimiento de la piel llevándolo 5 años adelante y volver 5 años atrás. Lo que permite dar una idea de los resultados posibles de un tratamiento.
Luego, el especialista determinará un plan de acción teniendo en cuenta las alteraciones cutáneas que provoco la exposición solar durante el verano y los factores climáticos que vendrán, propios del invierno.
En este momento es necesario recuperar la elasticidad de la tez, nutrirla e hidratarla con diversas sustancias que restablezcan las propiedades del manto lipidico como por ejemplo, los alfa hidroxiácidos, el lactato de amonio y los glicosaminoglicanos.
Se debe poner especial foco en zonas claves como el rostro, las manos, y el cuello. Estos son puntos estratégicos del cuerpo que necesitan un plan extra.
Aquí, una guía útil de elementos necesarios para lucir esplendida y conseguir n efecto antiage a pesar de las bajas temperaturas:
Piel normal: Higienizar con emulsión de limpieza, cremas o lociones antioxidantes, alfa hidroxiácidos o acido retanoico.
Piel grasa: Higienizar con emulsión de limpieza libre de grasas, crema o emulsión hidratante libre de grasas, loción con alfa hidroxiácidos o acido retinoico.
Piel seca: Higienizar con emulsión de limpieza, crema con metilsilanol, crema hidratante y emoliente con vitamina C, furfuriladenina o ADN.
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